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La vida es larga cuando estás solo

abril 11, 2007

and in the darkened underpass I thought Oh God my chance has come at last (but then a strange fear gripped me and I just couldn’t ask)

De adolescente, lo más normal era encontrarme frente al espejo del lavabo, cepillo en mano y en el epicentro de una nube tóxica de laca. Mi contribución a la formación del agujero de la capa de ozono no estaba motivada ni mucho menos por Elvis, qué va, mi tupé pretendía ser como el de Morrissey. Claro que en aquella época yo ni siquiera sabía que aquel individuo retraído se llamaba así. Para mí era simplemente el cantante de los Smiths.

moz-y-manchester.jpg

Supongo que cuando se es adolescente es cuando más se necesitan los referentes, una vez desechados por motivos axiomáticos los padres de uno, se suele buscar abrigo en el fútbol, la música e, incluso, en toda una generación de engominados businessmen de dudosa honestidad financiera. A algunos –cuyas aspiraciones rozaban los límites del buen gusto- les gustaba Mario Conde, a otros los toqueteos enviciados de Michel y Valderrama en el área de penalti y yo bailaba medio descamisado tratando de emular al cantante de los Smiths. El tema de los gustos es en realidad caprichoso y subjetivo, uno desconoce por qué le gustan los espárragos a la brasa o, si me apuran, las personas de su propio sexo. Ya lo dicen, para gustos los colores.

Smiths eran como ese amigo invisible que nadie más puede ver, ese amigo que siempre está ahí cuando la chica más popular de clase te dice que te aprecia mucho pero como amigo; o ése que te empuja a la esperanza cuando la segunda más popular del instituto te dice que se lo pensará y ya te responderá y, en realidad, ya se sabe de antemano que todo está perdido. Moz siempre está ahí, aportando la banda sonora a los desengaños y contrariedades que curten nuestras vidas. ¿Saben lo mejor de todo? Que no entendía sus letras. Y, en el fondo, creo que eso era lo mejor, no por infumables sino porque por alguna disposición insondable las convertía en mías; me apropiaba de las canciones de Smiths de manera absolutamente consciente y, además, estaba persuadido de que Morrissey y Johnny Marr las escribían para mí. Así, cuando ellas me decían que sólo me querían como amigo, yo paseaba ufano por los pasillos del instituto con el “Hatful of Hollow” debajo del brazo convencido de que poseer ese disco era algo casi tan bueno como un beso debajo del puente de hierro.

still-ill.gifAl ver en una revista, años más tarde, un anuncio a toda página del nuevo single “Girlfriend in a coma” no pude dejar de pensar que ya no podríamos volver a los viejos sueños nunca más. Hay cosas que no se dicen porque ya están dichas, hay anuncios que uno no desea creérselos y, sin embargo, es consciente de que nada dura para siempre y piensa que tal vez sea mejor así.

Siguiendo el juego de los espejos, quien hace grande a Smiths no son sus fans sino sus detractores, eso es algo que no permite demasiada discusión: en muchas ocasiones la valía de alguien se mide por los enemigos que es capaz de sembrar por el camino. Y Smiths, con Moz sobre el escenario lanzando gladiolos sobre el público, lograban atraer a sus conciertos a la mayoría de la minoría de la misma manera que sembraban el odio más infecto entre aquellos que no estaban con ellos, tal vez porque Smiths era una banda que no precisaba de un nombre rimbombante como estrategia para ocultar falta de talento (cosa ya de por sí imposible), quizá porque su aspecto era ajeno al de su tiempo, tan próximo al terrorismo de boutique.

Smiths fueron una de esas bandas que no debieron de esperar a su disolución para gozar del reconocimiento de la crítica aunque, a su público, nunca nos importó lo que la crítica pudiera escribir en sus publirreportajes y, a pesar que desde sus oscuros despachos muchos se sonrieron ante la perspectiva de que casi ningún cantante suele sobrevivir a una gran banda, los fans siempre supimos que eso no va con Morrissey, que siempre hay una luz que nunca se apaga.

I don’t want a lover I just want to be seen in the back of your car

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2 comentarios

  1. […] siempre está ahí Publicado el 5 Febrero 2009 por Le Bon Ya quedó patente en alguna ocasión mi devoción por […]


  2. Me senti algo identificado yo igual bailaba frente al espejo con Still ill, Barbarism begins at home y Shoplifters of the world unite!…
    Pero lamentablemente The Smiths no son de mi epocaa, me hubiera encantado escuchar los discos recien salidos o quisas verlos en vivo antes de separarse…



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