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Usted y yo parecemos iguales

septiembre 1, 2007

Si algún día les da a ustedes por darse una vuelta por los parajes donde al señor Dalí le dio por poner el huevo y vender la moto a todo aquel que se le pusiera por delante, sería interesante que se detuvieran un momento para reparar en el personal que por allí haraganea. Tienen pinta de cualquier cosa menos de unicejos, a pesar de que el entorno invita a lo rudo, a la lucha del hombre por dominar la naturaleza, a la constante refriega contra los elementos, las manos encallecidas, cierto deje mesetario y devoción por la trotona…

unicejo.jpgEstos seres, más propios del ecosistema urbano que del rural, disponen de una capacidad de adaptación al medio muy superior a la de Paco Martínez Soria. Imaginamos desde aquí que el miedo al embrutecimiento de las costumbres producto de la presión migratoria ha empujado a estas personas -perceptivas y distinguidas- a maximizar sus dotes de aclimatación y lanzarse al encuentro de la naturaleza, de decir basta a la polución y a los dominicanos y decidirse a vivir al campo; pero no vayan a pensar ustedes que cualquier ambiente silvestre es apropiado para la sensibilidad de estos señores, no. Debe de tratarse de parajes donde se respire la libertad de poder andar sin toparse con la mugre, con aquellos de quienes los bancos se ríen cuando solicitan un crédito hipotecario.

Estos personajes disponen de cierta –bastante- autonomía económica, bien gracias a la agenda o –directamente- al dinero de papá o alguna herencia largamente esperada, o a lo mejor gracias a las puertas que abre el master en musicoterapia obtenido en los USA (una vez más, con el dinero de papá).

 

personas-interesantes-del-campo.jpg

Ustedes pensarán ahora que estamos hablando de los pijos que se van a vivir al campo superguay, pues sí, les hablamos de éstos pero centrándonos en esos que tienen problemas para reconocerse como tales y que incluso se visualizan como la vanguardia del movimiento obrero (pero sin mezclarse demasiado, que eso mancha) y se dedican a votar a partidos de izquierda e, incluso, independentistas.

Se trata, pues, de una suerte de esquizofrenia o quizá bipolaridad, del alarde de una ideología contraria a la que, por naturaleza, correspondería a estos personajes. Pero no se engañen, el hecho de que sean enrollados y parezcan de izquierdas no evitará que se distancien de ustedes a la mínima de cambio. La clase, el consumo, esos detalles a los que ustedes no llegan porque tendrían un problema con su banco, suponen la delgada pero firme línea que impide lo que podría denominarse mestizaje.

4x4.jpgLas actividades que estos personajes realizan en sus casonas high-tech rurales no contribuyen en exceso a fortalecer el tejido económico de la zona sino el bolsillo propio. Como habrán presagiado, la ocupación de estos seres es pintar la mona durante la mayor parte del tiempo, esto consiste en mantener los contactos de la agenda de papá y establecer nuevos contactos con los sucesores de otros papás; cuando se les pregunta, responden sin rubor que confeccionan páginas web, que realizan diseño gráfico (esto es: copiar sin ningún tipo de rubor trazas de los años cincuenta o de los ochenta), que tienen una empresa de servicios informáticos (eso ya es el colmo de la perversión), o que se han pasado del negocio de los paneles solares al de los viñedos ecológicos sin ningún tipo de reciclaje profesional. También es posible verlos en campos como la restauración, estraperlo con antigüedades, puesta en contacto de especuladores unos con otros… Todo esto de la manera más enrollada y natural que ustedes puedan imaginar.

relojes-antiguos.jpgEllos no son como usted, que produce en cadena hasta decir basta. Ellos son tan exclusivos como lo es su producción, ningún “producto” será similar al anterior. Y ahí es donde reside la diferencia. Cada momento es único y ustedes –pobres desgraciados- son sacudidos a las siete de la mañana de lunes a viernes por un despertador producido en China. ¿Lo van cogiendo? Por supuesto que ellos disponen de despertador sobre su mesita de noche, pero sólo para saber a qué hora se acuestan o se levantan, y la diferencia entre el despertador de ellos y el de ustedes es que el de ellos es una limitadísima edición de veinte artefactos diseñados por un exclusivo artesano y proyectista judío en su taller de Ginebra que adquirieron en un anticuario recomendado por un afamado psicoterapeuta y el de ustedes lo ha malmontado un niño esclavo en un taller clandestino en el sótano de una casa de apuestas de Taipei.

A pesar de tener bastante más dinero que ustedes, estos señores se apartan de lo que podría denominarse exhibición obscena. No los verán con símbolo de Armani estampado sobre la camiseta, sino con una camiseta de algodón que –con seguridad- pueda llegar a costar lo mismo que una del diseñador mariliendre. También, como suelen formar parte de organizaciones no demasiado jerarquizadas, será raro verlos con traje, así se diferencian de los comerciales del Tecnocasa y además, parecen igual de enrollados que sus subordinados, sólo que a ellos les ha tocado el marrón de tener que dirigir el cotarro. Todo vale para no parecer lo que son. ¿Se trata de algún complejo?

Herederos del ideal francés, piensan que todo el mundo tiene la posibilidad de alcanzar sus metas a menos que se lo proponga, que sólo basta con desear algo con fuerza y estar preparado para recibir aquello que se anhela. Gracias a esta voluntad, ellos lograron cambiar de trabajo y desempeñar tareas que les realizaban plenamente como personas, consiguieron adquirir la casa de sus sueños y celebrar el aniversario de bodas en hoteles de lujo de países muy pobres ayudando a infantes necesitados. Si ellos pudieron conseguirlo ¿por qué usted no? Pues porque no tiene dinero, pedazo de desgraciado, que no se entera de nada y, además, carece de los contactos adecuados.

Para ellos, estas cosas son naturales, algo normal, experiencias que están al alcance de todos y que muchos no realizan por miedo, falta de voluntad, egoísmo o por no conocerse a uno mismo. Por eso, es imprescindible conocerse a uno mismo, además de comprar el Cuerpo y Mente y el Casas de Campo, hay que hacer introspección con ayuda de algún terapeuta que esté instalado por la zona (no teman, habrán más de uno, más de dos y más de tres) y acudir con cierta regularidad a la consulta para reequilibrar energías internas y compensar los cinco o los seis elementos y darse un baño en arcilla desinfectada y purificada traída expresamente de las orillas del Ganges y después dar cinco vueltas en pelotas a un montículo de sal de Eritrea entonando salmos de los indios amazónicos e hiperventilándose como un esquimal. ¿Complicado? No se piensen, por unos 200 € la sesión alcanzan ustedes un estadio superior al de los vulgares de sus semejantes.

En fin, que ustedes están haciendo el idiota y desaprovechando todas las excelencias que su ser podría darles a sí mismos con acciones tan terrenales como leer estos textos -sin duda llenos de dentera- y están dejando pasar la oportunidad de crecer como personas. Por eso están aquí.

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